
Por Niza Puerto
Antes de iniciar la columna, queremos expresar que para nosotros es un honor entrar a la página ENLACE NOTICIAS QUINTANA ROO, en un esfuerzo que será recíproco y de hermandad con El Quintanarroense, por el bien informativo de esta entidad.
Lo hemos dicho aquí una y otra vez, y no se imagina, amable lector, el gusto que nos dio el verlo reafirmado aquí, en Cancún, nada más y nada menos que por Patch Adams, conocido como el médico de la sonrisa.
Apenas hace unos días escribimos sobre la necesidad de cambiar de actitud, de dejarnos de alegrar por las muertes violentas de Muamar Gadafi o de quien sea, para empezar a ver el mundo con amor, con paz, y el doctor vino a sostener exactamente la misma teoría.
Patch Adams, sobre quien se hizo una película debido a su ocurrente forma de curar a los enfermos a través del amor, de la risa, de la paz y el equilibrio interno, logró así demostrar que en la mente está la forma de vida que uno quiere, ya sea para bien o para mal.
Quien vive en medio de la violencia, del desgano y de la depresión, está irremediablemente destinado a padecer enfermedades y a mal morir, mientras quien acostumbra a reir, quien no se toma nada tan en serio y que ve la vida con alegría es una persona, sin duda, que tendrá muchas más posibilidades de vivir más años y de morir con una sonrisa.
El es el precursos de la llamada “risaterapia” como método alternativo para curar a los enfermos siendo que su paciente ideal es aquel interesado en su amistad para toda la vida y para eso se requiere de tiempo, de dedicación, pues son personas, son almas las que hay que sanar.
Pero no sólo eso, sino que este hombre que será recordado para toda la vida aprendió también que su tarea como médico implicaba no solo sanar personas, sino comunidades, ciudades, países, el medio ambiente, el planeta, misión que lo ha llevado por todo el mundo, lo mismo por sanatorios, que por cárceles, orfanatos, refugios de mujeres maltratadas, asilos de ancianos, a donde lleva sus terapias, en las que el ingrediente principal, es el amor.
Los hombres y las mujeres fuimos hechos a imagen y semejanza de Dios, o sea del amor y así debemos buscar siempre continuar durante nuestra vida, haciendo a un lado la información malintencionada que sólo corroe la mente y la memoria, que enferma al ser humano y que lo lleva a continuar en una vida violenta, hostil.
Y qué razón tiene al decir que a Cancún no se le puede catalogar como el paraíso, cuando existe tanta pobreza, cuando la desigualdad es tan notoria, cuando hay excesivo lujo en contraste con demasiada pobreza en la misma ciudad.
“El amor de una madre es el paraíso. El paraíso es besar a una madre que está haciendo lo que debe hacer: Mostrar a su hijo que la vida es hermosa.
Todo lo que tienen que hacer es organizarse. Tienen que hacer una revolución, pero una revolución de amor, un movimiento pacífico, no violento. Necesitamos una revolución para amar, un sistema de valores basado en el amor y no en el dinero”, expresó.
Y sí, en realidad hay que saber ser libre, amarse a uno mismo para poder amar a los demás, y jamás dejarse manipular por nadie, por ninguna manipulación que trate de decirnos que la muerte, la venganza y la violencia “fueron necesarios y fue lo mejor”, eso jamás.
El ser humano está hecho para ser feliz, para estar bien, para sonreír, para dar y para amar. Hacer lo contrario es atentar contra su propia persona.
nizapuerto@hotmail.com
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