LA CASA DEL JABONERO - Por Niza Puerto.
Hace unos días les informe de mis recientes reuniones con gente que considero de gran trascendencia en la vida de Cancún, en la de Quintana Roo y hasta en la del país. Entre ellas quiero destacar ahora la junta entre mujeres.
A esa reunión asistieron principalmente periodistas, líderes de opinión, y después de entablar una amena charla, llegamos a la conclusión de unirnos y para lograr un trato de no agresión, para que éste sea de solidaridad y de comprensión.
De todos es conocida la especial forma del trato entre mujeres, de lo cual prefiero abstenerme de hacer comentario alguno, principalmente porque ahora se logró una comunión, una verdadera hermandad, una empatía, pues.
Todas llegamos a la conclusión de la imperiosa necesidad de unirnos para llegar a acuerdos comunes y alcanzar retos que definitivamente no lograríamos de manera aislada o cada quien por separado.
Por ello nos hemos llamado "Las Adelas", retomando el nombre de aquellas aguerridas mujeres de la Revolución que a pesar del riesgo que corrían sus esposos en la reyerta armada, aún así se organizaron y lucharon desde sus trincheras con gran valor.
Así es que desde ahora este ejército está simbólicamente en "pie de guerra" para conseguir nuestros ideales de manera pacífica, ordenada y muy organizada, haciendo uso de la gran arma que representan estos tiempos de la defensa a la mujer, de lo que se le ha llamado una irrupción de las féminas a la vida social de México.
Por ello me he atrevido a reproducir una formidable columna del maestro Germán Dehesa, que en paz descanse, quien con su inigualable pluma supo dibujar estos tiempos de la mujer.
Por Germán Dehesa
Por mucho, la gran novedad de nuestra época es la incontenible irrupción de las mujeres; están imparables y me atrevería a decir que vienen en un plan muy peleado.
No necesito decirles que hay un rencor de siglos que ya forma parte de su programa genético. Precisamente por esto repito una vez tras otra que, en este momento de la historia, a los hombres lo que nos corresponde es pactar con las mujeres una rendición honrosa, antes de que literalmente se nos venga el mundo encima.
Si en la negociación conseguimos conservar para nosotros el control de la tele, nos hemos de dar por bien servidos y ya ni llorar será bueno.
Agarren lo que se pueda y traten de portarse bien, pues de otro modo perderán lo poquito que hayan pepenado.
Es urgente que los hombres entendamos que las mujeres son insumergibles e indestructibles; son, como las nombra una película no demasiado buena, pero dedicada a ellas : "magnolias de acero". Es decir, poseen las aromadas características de una flor, pero también la enorme resistencia del metal; todo lo embellecen y todo lo resisten.
Inútil, absurda e inmoral la exacerbación de la violencia masculina contra la mujer. Es una canallada que lo único que está mostrando es lo amenazado y temeroso que se siente un hombre frente a una mujer que ha decidido mostrarse, aprender, prepararse y asumir su libertad. Mientras más las golpeemos, más apretará el paso rumbo a su autonomía.
Por siglos las mujeres dependieron del mundo y el sustento masculinos. Existían millones de Scherezadas que noche a noche tenían que inventarle algo a su sultán particular para ganarse un día más de vida. Con profunda pena, participo al sector masculino que Scherezada HA FALLECIDO. No habrá que llorarla; habrá que festejar el advenimiento de una mujer a la que no le interesa ser esclava, sino que ha preferido "ser", y esto implica: cultura, mundo, audacia, proyecto de vida y total ausencia de temor a la soledad, esa, que todavía hace algunas décadas era el fantasma que aterrorizaba a [las damas].
YA NO. Ahora ellas deciden lo que quieren ser, cómo quieren ser y con quién quieren ser. Ahora de modo incontenible, vienen ocupando espacios en la vida pública que por tanto tiempo les estuvo vedada.
La independencia y la seguridad que ha adquirido les permiten mostrar sus enormes dotes para la planificación, para el manejo organizado de la economía para el uso sensato de la autoridad y para la negociación tersa de los diferendos nacionales e internacionales que siempre ...[no se distingue en la presentación la línea que continúa].
Ni modo, muchachos: ahora nos toca descansar y tejer. ¿Quieres acercarte a una magnolia de acero?... tendrás que aprender y practicar las únicas "debilidades" de las mujeres. Son tres: La ternura; la libertad para reír francamente o llorar sin recatar su pena; y la absoluta disponibilidad ante la belleza.
Éstos, y NO la violencia, son los únicos caminos legítimos para llegar al corazón de la mujer.
No hay tiempo que perder, el florecimiento de la mujer implica el florecimiento del mundo y el de nosotros.
Gracias maestro.
nizapuerto@elquintanarroense.com
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