LA CASA DEL JABONERO - Por Niza Puerto. El gobierno de México solicitó al de Estados Unidos, vía diplomática, que se respete la inmunidad de la que goza el ex presidente Ernesto Zedillo Ponce de León, luego de haber sido denunciado por la comisión de crímenes de lesa humanidad, en relación a la masacre de Acteal, en Chiapas, ocurrida en 1997.
Muy bien! Sin embargo, ¿alguien me puede explicar la razón por la que ese sujeto goza de inmunidad? ¿Por qué carajos un ex presidente de México queda inmune el resto de su vida, si como mandatario pudo haber ordenado una masacre como aquella, en la que mataron a 45 indígenas tzotziles?
Y más aún: ¿Por qué un gobierno panista se atreve a solicitar que no se le juzgue a aquel que dijo una y otra vez que: “La Ley es la Ley, y nadie está por encima de la Ley”?, cuando además se supone, repito, se supone, que es un ex presidente priista.
La Secretaría de Relaciones Exteriores, que fue la que envió la misiva al gobierno estadounidense, tiene la obligación de explicar todas estas interrogantes, pues ni siquiera el fuero que tuvo como Presidente de la República le da el suficiente amparo como para no responder a un asesinato, cuando es acusado directamente del crimen. O por lo menos así debería de ser, y todos sabemos que no lo es.
Qué a toda madre. Acciones como esta nos deja claro a todos los mexicanos que los ex presidentes como Luis Echeverría, Miguel de la Madrid, Carlos Salinas, Ernesto Zedillo y Vicente Fox, (que son los siguen vivos) pueden hacer y deshacer a sus anchas, matar incluso si les viene en gana, al primero que se les atraviese, y no pasa nada. Ellos sí están por encima de la Ley.
Todos quienes tuvimos el infortunio de vivir el gobierno zedillista conocemos la clase de calaña que es este individuo lleno de rencor a la vida, capaz de matar –sí, asesinar- a quien le estorbe en su camino, de encarcelar y perseguir a inocentes, de atormentar familias, de llevar al país a una de las peores crisis con apenas 19 días en el poder, de morder la mano a quien le dio de comer, de traicionar a su antecesor y a su partido, incluso al país entero. Ese es Ernesto Zedillo Ponce de León, ese es el individuo que hoy defiende el gobierno mexicano.
Cómo olvidar aquella entrevista que le hiciera David Romero a Mario Villanueva, en los últimos días del ex gobernador en territorio nacional, cuando el periodista le preguntó al político quintanarroense: ¿Quién mató a Colosio? Y la respuesta fue inmediata: “Ernesto Zedillo”, dijo a rajatabla, para después continuar: “es quien fungía como su secretario particular y puede saberlo mejor…”
La razón de la defensa a ultranza que hace el gobierno federal se desconoce, pero no deja de ser extraña. Y es que no se puede soslayar el hecho de que fue Zedillo quien entregó la presidencia de la República a Acción Nacional, lo que sin duda lo coloca como el político más importante para la causa blanquiazul, incluso a la par que su fundador Manuel Gómez Morín.
El hecho es que existe una denuncia por crímenes de lesa humanidad, que no es otra cosa más que acusarlo como asesino de 45 indígenas, ante la corte de Connecticut, en contra de quien presidió este país de 1994 a 2000 y en contra de quien en realidad ha sido el peor Presidente de México, por lo menos en los últimos 100 años, sino es que en toda su historia.
El gobierno federal tiene la obligación de sacar las manos de este asunto y permitir que se investigue y en su caso se juzgar a este personaje, quien de resultar culpable debe cumplir una condena y no pasearse a sus anchas por Estados Unidos con el dinero que le seguimos pagando los mexicanos, con la inmunidad que hasta ahora ha gozado quien nunca debió ser Presidente de México, y se encargó de cambiar la historia de este país. Incluso el PRI debe manifestarse en contra de la inmunidad de quien fue su principal traidor y no callarse como acostumbra.
Nadie por encima de la Ley. NADIE!!
nizapuerto@elquintanarroense.com
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