LA CASA DEL JABONERO - Por Niza Puerto. Cierto es que lo ocurrido en estos momentos al ayuntamiento Benito Juárez no tiene precedentes, ni siquiera en la andanada del gobierno de Joaquín Hendricks contra el de Juan Ignacio García Zalvidea, la comuna se vio en un riesgo tan latente.
Si es cierto que la situación es de suma gravedad por la forma de operar del Gobierno Federal contra el de Cancún. Ni hablar, todo eso es muy cierto, pero ¿y el dinero perdido? ¿Por qué se han olvidado de los cientos de millones de pesos que fueron hurtados de las arcas municipales?
Y más aún ¿no será una cortina de humo para desviar la atención en este proceso electoral? Quizá sí, pues no debemos olvidar que aquel que se acusa como presunto responsable del quebranto financiero a la Comuna, Gregorio Sánchez Martínez, es hoy el precandidato del PRD al Senado de la República.
Dicen que en la guerra y en el amor todo se vale, y los perredistas, así como los panistas saben bien que continuar con el tema del desvío o robo de millones y millones de pesos al ayuntamiento Benito Juárez pondría a Gregorio Sánchez no sólo en la
pérdida total de sus ambiciones políticas, sino incluso de la cárcel, ahora por ilícitos del orden común, no federal.
Por lo pronto a Julián Ricalde no se le ve muy preocupado que digamos, luego de que se le vio haciendo el ridículo arriba de una báscula, asegurando que en tres meses disminuirá 20 kilogramos de peso o de lo contrario se quitará el bigote.
A este Piporro debemos aclararle que a la ciudadanía le importa muy poco, o más bien le vale madre, si baja o sube de peso, y más aún si se quita o se deja esos pelos debajo de la nariz. La población le ordena ponerse a trabajar en el esclarecimiento de la supuesta pérdida de por lo menos 200 millones de pesos, y le exige hacerlo ¡ya!
Como es evidente, Cancún no está como para perdonar y olvidarse de que se perdió equis cantidad de las arcas municipales y menos si se trata de tan elevada cantidad, peor aún si hoy se encuentra en jaque por el presunto adeudo a Fonhapo.
Desde aquí le aclaramos a Julián e incluso a Greg y a todos los que pretenden levantar la cortina de humo, que si creen que por este choro del adeudo y del embargo de sus partidas presupuestales, nos vamos a olvidar del dinero perdido, el cual por cierto, dobla la cantidad del adeudo.
No señores, sépanlo bien que ni olvidamos ni perdonamos, y por el contrario, exigimos que el dinero aparezca ya o bien que se empiecen a fincar responsabilidades, pues Ricalde está a punto de cumplir su primer año de gobierno y no ha hecho más que amagar, anunciar y hacerse, hacerse… (Usted sabe, amable lector, que no podemos decirlo por respeto a la investidura).
Desde aquí le diremos una y otra vez, “está bien, qué problema tan grande el que ocurre, uy tremendo, sí qué tremendo. Pero, PERO, ¿y el dinero perdido?”. Y así se puede hacer realidad la profecía maya del fin del mundo, que sin remedio, donde nos encontremos, sin duda la preguntaremos al presidente baja-kilos ¿y el dinero perdido? ¿Dónde está? Al grado que sólo podremos cambiar nuestra postura cuando aparezca el dinero, cuando metan a la cárcel a los responsables o bien cuando termine la gestión de Ricalde. Y si ocurre primero esta última, entonces nuestra posición, se la adelantamos, será: “Julián es cómplice o culpable”.
nizapuerto@elquintanarroense.com
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