LA CASA DEL JABONERO - Por Niza Puerto. Ayer, al trasladarnos de Cancún a Playa del Carmen, nos llamó especialmente la atención la cantidad de espectaculares de los precandidatos que de esta manera tratan, supuestamente, de convencer a los militantes de su partido que ellos son la mejor opción para ser postulados como candidatos a legisladores federales en la contienda de julio del próximo año.
Sin mencionar nombres, porque no se trata de cometer otro acto anticipado de campaña, estos precandidatos al parecer se confundieron, pues hicieron uso del photoshop como si su interés fuera el de participar en un concurso del canal de las estrellas.
Sin embargo, lo triste y preocupante del asunto es que estos presuntos políticos dan mayor importancia a sacar partido a su apariencia física que al presentar una propuesta real, a acercarse a la gente –aunque por el momento sea sólo a su militancia- para escucharla y para convencerla que son la mejor opción.
No dudamos que no se hayan preocupado si quiera de un proyecto legislativo que vaya de acuerdo a las necesidades de la población quintanarroense, pero eso sí, están prestos para gastar miles y miles de pesos en su imagen, en salir “bonitos” en fotos por demás retocadas.
Para ellos, para los que se publicitan desde hoy, mucho tiempo antes de que inicien las campañas, lo menos importante es lo que necesita la gente, lo que diga y piense la sociedad es lo de menos. Ellos están dispuestos a dar todo por saciar su voracidad de poder, de continuar amasando más y más dinero, apostándole a que los quintanarroenses no tenemos memoria y que no nos acordamos de las tropelías que han hecho.
Hablan de poderes divinos, pero la realidad poco o nada les importa que al morir toda su fortuna se queda en la tierra, que si acaso sólo tendrán un velorio a todo lujo, pero que debajo de la tierra, todos somos iguales.
Es tiempo que los políticos laven la imagen de este oficio tan honesto como cualquier otro, pero que gente de todos los partidos se han empeñado en ensuciarla, en denigrarla, precisamente por el afán del poder, del dinero, sin voltear a ver a la población que los eligió.
Las cosas deben ser diferentes, la gente así lo demanda, pues los gastos exorbitantes de campaña ofenden a todos. La población quiere ser escuchada, realmente atendida en sus necesidades y ya no quiere más mítines para oír promesas inviables, mentiras y mucho menos rezos ni alabanzas que distan mucho de ser escuchadas por el Señor y que sólo pretenden alimentar la ignorancia de una población mucho más politizada, que está dispuesta a revertirles sus mentiras y a hacer que el tiro les salga por la culata.
En este proceso electoral ya no ganará el que mejor cante y baile, ni el que regale tortas y saborines, menos aún el que cree que denostando al contrincante ganará adeptos, ya no, ahora será el que presente la mejor propuesta, el que realmente se interese por escuchar a la población, el que recorra las calles y toque todas las puertas, el que convenza más con base en la empatía.
Se acabó tanta farsa. Aquel político que no entienda que los tiempos han cambiado e insista en ganar la atención de la población de manera frívola y estúpida, se quedará chiflando en la loma. Es tiempo de hacer política y hacerla de altura.
Los políticos deberán aterrizar para poder escuchar a la gente con los pies en la tierra, de la manera más humilde, pues es ésta la que siempre gana y manda.
Ténganlo bien claro.
Iniciamos el año y allá vamos!!!
nizapuerto@elquintanarroense.com
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